Por qué debemos incluir el aceite de oliva en la lista de la compra

INNOLIVA defiende la excelencia del AOVE

Madrid, 29 de Julio de 2016.

El aceite vegetal es la sustancia que se obtiene a través de frutos o semillas con un alto contenido en ácidos grasos. Sin embargo, dentro de esta amplia definición, existen varios tipos y no todos gozan de la misma carta de presentación.

La diferencia principal entre los distintos tipos de aceites vegetales reside en el tipo de grasas que contienen. A nosotros nos interesan las monoinsaturadas o poliinsaturadas, conocidas como “grasas buenas”.

Según la Fundación Española del Corazón, los ácidos grasos monoinsaturados “generalmente son líquidos a temperatura ambiente”, que “presentan un doble enlace en su estructura” y cuyo “principal representante” es el ácido oleico, el que encontramos en el aceite de oliva. Es sabido además que este tipo de aceite puede disminuir el colesterol total y LDL. Por otro lado, los ácidos grasos poliinsaturados son los que “poseen uno o dos enlaces en su estructura”, son componentes “imprescindibles de las membranas celulares y precursores de las prostaglandinas” y resultan “esenciales” porque “no se sintetizan en el organismo”. Aquí, el Omega 6 se convierte en protagonista.

Los dos tipos son “buenos”, sin embargo, el primero toma cierta ventaja sobre el segundo.

Para ver esto de manera más clara, vamos a coger dos ejemplos: aceite de oliva y aceite de girasol. Teniendo en cuenta su composición, mientras que el primero se caracteriza por tener un 74% de grasas monoinsaturadas, el segundo únicamente presenta un 23% de las mismas, predominando en este último las grasas poliinsaturadas (66%).

Por otro lado, si miramos sus propiedades, el aceite de oliva tiene un poder antioxidante, previene las enfermedades cardiovasculares, es un antiinflamatorio natural y ayuda a controlar el “colesterol malo” o la diabetes y a prevenir otras como el cáncer de mama o la obesidad. Mientras, el de girasol destaca por su alto contenido en vitamina E, también con efecto antioxidante, previene enfermedades cardiovasculares y coronarias y ayuda a mejorar el sistema nervioso.

No obstante, la gran diferencia entre ambos, como cuenta DMedicina, es que el aceite de girasol sufre en muchas ocasiones “adición de disolventes, sosa o ácido fosfórico antes de adaptarse al consumo humano” y, además,” en el proceso de refinado se pierden las vitaminas, polifenoles” y multitud de esos componentes beneficiosos de los que hablábamos antes.

El aceite de oliva ofrece además una buena resistencia y estabilidad ante las altas temperaturas. Por el contrario, el de girasol no permite asegurar que no se puedan producir “alteraciones nocivas para el buen gusto o salud de los consumidores”.

INNOLIVA, como empresa líder del sector oleícola, defiende las importantes cualidades del aceite de oliva y anima a incluirlo en la cesta de la compra. Además, como productora de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE), INNOLIVA recomienda la apuesta por esta categoría, donde se encuentra la verdadera excelencia del zumo de aceitunas.

Acerca de Innoliva

La empresa, que asienta su oficina central en Pamplona (España), es propietaria de más de 5.000 hectáreas de olivar de riego, ubicadas en España y Portugal, donde el clima mediterráneo otorga al olivo el entorno idóneo para el desarrollo y maduración del fruto; y favorece la obtención de Aceites de Oliva Extra Vírgenes de excelentes cualidades sensoriales.

Con su sistema de producción, garantizan la trazabilidad integral de todo el proceso: desde el olivo hasta el cliente final.

Elaboran en frío su Aceite de Oliva Virgen Extra en el menor tiempo posible desde la entrada de la aceituna en la almazara. Y cuidan del aceite ya producido para mantener sus excelentes cualidades sensoriales y saludables el mayor tiempo posible.

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